Aumento de la inversión y consolidación de una base creciente de scale-ups
Desde el 1 de enero de 2025, los datos de financiación apuntan a una clara aceleración de la actividad de las startups con sede en Madrid. Según las cifras publicadas por la Fundación madri+d y Dealroom, las empresas tecnológicas ubicadas en la Comunidad de Madrid captaron aproximadamente 1.200 millones de euros a lo largo del año, situando a la región a la cabeza del ranking de inversión tecnológica en España.
La estructura de las rondas de financiación también está evolucionando. Cerca del 80 % del capital captado procede de rondas comprendidas entre 5 y 50 millones de euros, lo que indica una distribución más amplia de la inversión hacia empresas en fase de crecimiento, frente a la concentración en un reducido número de operaciones excepcionales. No obstante, durante el año destacaron tres rondas superiores a los 100 millones de euros, en particular las de Jobandtalent, Lingokids y Auro Travel, que confirman la emergencia de un núcleo de compañías que operan ya en una fase avanzada de scale-up.
Esta evolución aproxima a Madrid a otros ecosistemas europeos en los que las empresas tecnológicas se benefician simultáneamente del acceso al capital, de una amplia base de talento y de mecanismos de apoyo estructurados.
La tendencia también se refleja en los rankings internacionales. En 2025, Madrid registró un incremento cercano al 18 % en los índices publicados por StartupBlink y Dealroom, con más de 1.350 startups activas identificadas. La valoración acumulada del ecosistema se estima en más de 40.000 millones de euros, situando a Madrid, en las comparativas europeas, junto a París, Berlín y Londres.
Talento, integración europea y anclaje territorial
La internacionalización constituye otro indicador clave. La edición 2025 de South Summit, celebrada en junio, reunió a alrededor de 140 fondos de inversión, de los cuales cerca del 70 % tenían su sede fuera de España, así como a más de 400 ponentes. Participaron diecisiete unicornios internacionales, reforzando el papel del evento como punto de encuentro entre inversores, empresas tecnológicas y grandes grupos corporativos.
A nivel institucional, 2025 marcó también un hito con el establecimiento en Madrid del EIT Community Hub Spain, en el marco del Esquema Regional de Innovación de la Unión Europea. El hub tiene como objetivo centralizar el acceso a las distintas comunidades del EIT y reforzar la participación de los actores madrileños en proyectos europeos de investigación e innovación.
Los datos sectoriales ponen de relieve varias áreas de especialización. En 2025, cerca del 43 % de las startups madrileñas declararon integrar tecnologías de inteligencia artificial en sus soluciones, frente a aproximadamente el 35 % a nivel nacional y a una estimación del 30–35 % en el conjunto de la Unión Europea. Además, casi la mitad de estas empresas ya registra ingresos anuales de entre 150.000 y 500.000 euros, lo que apunta a una actividad económica que supera la fase semilla.
El deeptech constituye otro indicador significativo. Madrid alberga más de 400 startups de este ámbito, lo que la sitúa entre los principales polos europeos, junto con Londres, París y Berlín. Según estimaciones sectoriales publicadas en 2025, estas empresas representan más de 12.000 empleos altamente cualificados.
Por último, la transformación del ecosistema también se refleja en el desarrollo urbano. El proyecto Madrid Innovation District, lanzado en Valdebebas, prevé el desarrollo de 85 hectáreas dedicadas a actividades tecnológicas, I+D y servicios avanzados. El despliegue progresivo anunciado a partir de 2026, con una ejecución por fases a lo largo de la década, responde a un enfoque de planificación a largo plazo.
Los datos disponibles en 2025 apuntan a una evolución clara del ecosistema madrileño: los volúmenes de inversión aumentan, las rondas en fases de crecimiento se vuelven más frecuentes, las scale-ups ganan visibilidad, y los mecanismos de apoyo a la innovación se consolidan. En definitiva, Madrid se integra así en el grupo de polos tecnológicos europeos estructurados, ofreciendo un entorno claro para proyectos de crecimiento a medio y largo plazo.